Jóvenes innovadores apuntan al agro

Apasionados, colaborativos, preocupados por el medio ambiente y el impacto social, de la mano de los innovadores jóvenes el agro chileno está rejuveneciendo. Así lo demuestra el trabajo que viene realizando desde el año 2014 el Ministerio de Agricultura a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), institución que esta mañana distinguió a cerca de 40 emprendedores sub 30, quienes recibirán recursos para concretar sus proyectos de innovación.

El evento que tuvo lugar en el Stgo MakerSpace de Providencia, marcó la culminación de los procesos 2017 de dos de los instrumentos emblema de FIA en materia de fomento a la innovación joven: los concursos “Mi Raíz” y “Jóvenes Innovadores”.

“Con éstas y otras iniciativas, estamos demostrando que la innovación es una mentalidad, una actitud y sobre todo una metodología que puede ser aprendida y aplicada por cualquier persona”, comenta María José Etchegaray, directora ejecutiva de FIA.

La necesidad de asimilar esta metodología –agrega– era particularmente apremiante en los sectores rurales, donde el Minagri había advertido el desencanto de las nuevas generaciones con el campo, lo que estaba conduciendo al paulatino envejecimiento del sector agrícola.

En palabras del ministro de Agricultura, Carlos Furche, “Chile tiene el gran desafío de lograr que los jóvenes se queden en el mundo rural y lideren la modernización del sector, incorporando tecnologías y agregando valor a sus productos, servicios y procesos”, sostiene. “Iniciativas como éstas, sin duda son clave para estimular el emprendimiento innovador, atrayendo nuevas ideas y energías para el desarrollo de la agricultura chilena”.

Dada la importancia del sistema educativo en el proceso formativo, FIA partió abordando a los docentes y estudiantes de escuelas técnico-rurales, con el exitoso diplomado y concurso SaviaLab, y este año, como una forma de dar continuidad al proceso, lanzó (con el apoyo de iF) “Mi Raíz”, concurso orientado a fomentar las capacidades de emprendimiento innovador en jóvenes de entre 18 y 30 años de origen rural.

A Ana Medel, del Liceo Agrícola de San Carlos, la experiencia “Mi Raíz” le enseñó que “innovar es más sencillo de lo que imaginaba”, relata. “Sabiendo detectar las oportunidades es posible generar ideas y soluciones de gran impacto para la población”.

Su proyecto titulado “Carne sana, humanos sanos”, plantea un modelo sustentable de producción de carne de conejo de la raza Gigante Flandes, contribuyendo a la masificación del consumo de esta alternativa proteica sabrosa y saludable. Al igual que los otros 16 ganadores de la primera edición de “Mi Raíz”, Ana recibirá un capital semilla de 5 millones de pesos para la concreción de su iniciativa.

 

El aporte de los outsiders

Pero, ¿qué hay de los jóvenes que no viven ni crecieron en el campo, que sin embargo poseen talentos y conocimientos preciados para el desarrollo del sector agroalimentario? Son los llamados outsiders del agro, que día a día aumentan en número y se atreven a revolucionar los paradigmas del sector.

“Los jóvenes profesionales nos interesan por el aporte que pueden realizar al sector desde su mirada multidisciplinaria, que trasciende a las carreras tradicionalmente vinculadas al agro, como agronomía, veterinaria o ingeniería forestal”, explica María José Etchegaray.

“Disciplinas tan diversas como la informática, el diseño, la biotecnología o la ingeniería comercial están llamadas a visualizar oportunidades de mejora en nuestro sector, así como ofrecer soluciones, productos y servicios de alto impacto”, complementa.

Por tercer año consecutivo, el concurso de emprendimiento innovador “Jóvenes Innovadores” asumió la tarea de capturar este potencial, apoyando iniciativas lideradas por jóvenes de entre 18 y 30 años que fomenten el desarrollo de nuevos negocios y/o la generación de nuevas tecnologías para el desarrollo de productos, servicios y/o mejoras de procesos que tengan impacto en el sector agrario, agroalimentario y forestal del país.

“Cada año son más los jóvenes interesados en participar de esta iniciativa y como FIA estamos convencidos de que ellos pueden aportar desde distintas perspectivas y ámbitos del conocimiento”, señala María José Etchegaray.

Es el caso del ingeniero comercial Mateo Rubio, creador del proyecto “Cáscara”, que aprovecha el descarte de la fruta y verdura proveniente de la industria de los jugos prensados para elaborar snacks con alto contenido nutricional. Único representante chileno en la Cumbre Agrícola Mundial de la Juventud (Youth Ag-Summit) realizada en Bruselas, Mateo explica que “para hacer un jugo de zanahoria se necesitan más de diez.

De esas diez, el 60 por ciento se pierde en forma de fibra con gran carga nutricional, lo que genera un gran impacto ambiental. Nosotros tomamos ese subproducto y lo utilizamos para crear materias primas que serán destinadas a la elaboración de alimentos saludables accesibles”.

Además de la línea de alimentos saludables, este año el concurso se enfocó en proyectos sobre modelos de negocio, marketing agroalimentario, agricultura sustentable y adaptación al cambio climático.

En esta última destacó el sistema de monitoreo de plagas de última tecnología, creado por el también ingeniero comercial Antonio Cabreira. El dispositivo, dice Cabreira, busca ser un complemento a los sistemas existentes, permitiendo un control más eficaz de las plagas que afectan tan duramente a los frutales. “Ofrece una alerta inmediata cuando hay presencia de plaga, y recomienda el día más adecuado para aplicar el método de control de acuerdo a las condiciones climáticas imperantes”, destaca.

Mateo Rubio y Antonio Cabreira forman parte de los 22 ganadores del “Jóvenes Innovadores FIA 2017”, quienes recibirán un capital de 15 millones de pesos para impulsar sus proyectos.

 

Innovaciones de alto impacto

A lo largo de sus tres ediciones (2015, 2016, 2017), el concurso “Jóvenes Innovadores” ha capacitado a decenas jóvenes en emprendimiento innovador, lo que les ha permitido generar iniciativas de alto impacto desde el punto de vista productivo y comercial, en materia de adaptación al cambio climático, control de plagas y enfermedades, trazabilidad, producción y manejo sustentable, eficiencia hídrica, post-cosecha, agregación de valor, y desarrollo de nuevos productos alimentarios y modelos de comercialización. Aquí, algunos proyectos destacados:

 

  • Sistema micro-hidroeléctrico Capta SC, de Capta Hydro (Emilio de la Jara, 2015). Primer sistema hidroeléctrico del mundo diseñado especialmente para ser implementado en canales artificiales de riego. Creada por el ingeniero civil Emilio de la Jara, esta revolucionaria tecnología aprovecha el potencial energético de los canales de riego para utilizarlo en actividades ligadas al agro, o bien como alternativa de ingresos para los agricultores por la venta de energía. Ganador Avonni 2017 en la categoría “Energía”.

 

  • Detector de dioxinas 3B, de Biotic Solutions (Bernardo Collao, Juan Pablo Monrás y Matías Henríquez, 2015). Las dioxinas están dentro de los principales enemigos de la industria alimentaria, puesto que su presencia en productos de origen animal es castigada de forma drástica por mercados como Europa, Asia y USA. Como respuesta, tres jóvenes profesionales (2 biotecnólogos y 1 ingeniero comercial) crearon “3B”, el primer método portátil para la detección de dioxinas. Además de arrojar los resultados de un análisis en menos de 2 horas, puede ser utilizado por personal no especializado y no requiere instalaciones, disminuyendo los costos de forma notable.

 

  • Sistema para detección rápida de patógenos FoodSafe, de Protome (Francisco Altimiras y Leandro Farías, 2016). Protome es una joven empresa dedicada a la investigación biotecnológica, que diseñó el Sistema FoodSafe para detección rápida de múltiples patógenos, contribuyendo al aseguramiento de la inocuidad alimentaria, que constituye una preocupación permanente dentro de los productores agroalimentarios del mundo entero. Es un dispositivo fácil de usar, que controla in situ la calidad de la producción en granjas, permitiendo la detección temprana de patógenos en un único análisis. La información se transmite de forma inalámbrica hacia un servidor computacional, donde los datos son procesados y enviados al dispositivo móvil y/o computador del usuario.

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