Camila Herrera, presidenta de CEP Usach

Camila Paz Herrera Ureta es estudiante de quinto año de Periodismo en la Universidad de Santiago y es presidenta del centro de alumnos de su carrera. Conversamos con ella para saber un poco más sobre los jóvenes dentro de la política universitaria. Sobre la inmersión en esta área, Camila declara que “no hay un momento exacto cuando uno decide participar en política, sin embargo diversas actividades y sucesos te van llevando por el camino que tiene y exige un compromiso. Y ese compromiso muchas veces es militar en la Universidad, en las salas de clases, en las calles, en tu casa, etc. Decidí entonces participar de una manera más activa, porque creo que la política está en todo, es parte de nuestras vida. Hay una frase de Pepe Mujica que me gusta mucho e identifica, que dice: en política lo normal tendría que ser mi vida. Me parece que debemos ser conscientes de lo que nos pasa y que mucha veces nosotros tenemos el poder de decidir, pero no lo hacemos porque no estamos lo suficientemente empoderados”.

“Como entré el año 2011 a la Usach, con el estallido social y las movilizaciones, inmediatamente me empapé de ese fervor. Fue un período de mucho aprendizaje y crecimiento personal. Ese año trabajamos con un grupo de compañeros por levantar medios de comunicación alternativos, porque creímos que lo que nosotros estábamos viviendo debía ser contado. El 2012 se materializó en algo “más estudiantil y con público objetivo de la Universidad de Santiago. Hoy día sigue funcionando con estudiantes de diversas carreras de la Usach y se mantiene como Factor Usach“.

“Todo esto me permitió seguir trabajando en la política universitaria. Empezamos a hablar de problemas y asuntos locales, de la cotidianidad, pero que no deberìan serlo y se han naturalizado. Desarrollamos entonces diversas actividades como foros, encuentros y trabajos voluntarios. Pues creíamos que si hablábamos de cambiar Chile, a través de la educación, también debíamos cambiar nuestro propio entorno. Partir por casa. Cuando algo cambia, todo cambia, por ello, éramos nosotros los que debíamos empezar”.

¿Cuál es la mayor diferencia que puedes percibir entre la generación de tus padres y la tuya?

La generación de mis padres tienen algo que nosotros no; un poco de miedo y frustración. Miedo por la violenta y dolorosa represión que vivieron. Y frustración, porque la alegría nunca llegó y con ello la “democracia” se volvió el origen de un Chile profundamente antidemocrático e injustamente individualista.

¿Qué crees que es lo que define a tu generación?

Nuestra generación, siento que tiene y alberga una esperanza. Ideal que fue traspasado a las antiguas generaciones. Algunos creen más que otros que pueden cambiar el mundo. Pero esto ya no es un ideal; pasó a la práctica. En Chile se debe y puede cambiar la forma de hacer las cosas.

¿Cuáles crees que son los temas más importantes dentro de la agenda de los jóvenes actualmente?

Democracia, participación, empoderamiento ciudadano, reconstrucción del tejido social. Género e identidad sexual, derechos reproductivos, aborto libre, interculturalidad, plurinacionalimo. Son temas que se manejan a nivel ciudadano y que de alguna u otra forma los jóvenes hemos logrado posicionar y que han estado escondidos a lo largo de la historia. Es casi como una nueva forma de hacer la política, donde estamos democratizando nuestra propia democracia, a través de distintos saberes y conceptos nuevamente construidos.

¿Cuál es la forma de activismo actual que crees que es más eficaz? ¿marchas y tomas siguen siendo un camino válido? ¿hay alternativas?

Creo que no hay un sólo mecanismo. Y lo eficaz pareciera ser en función de las reacciones que presenten las diversas plataformas de activismo que hoy día existen. Un espacio que ha albergado mucho de las demandas ciudadanas y que resuenan sobre todo en las redes sociales, pues estas han permitido democratizar un poco el duo polio de la información y es el espacio para decir “lo que pienso”. Y lo mejor es que no se atribuyen como un capricho; hablamos de algo serio. La gente se está haciendo cargo y está generando propuestas, iniciativas, ideas toman más forma y fuerza.
Ahora bien, las marchas no deben dejar de ser un mecanismo válido de expresión. No olvidemos que las movilizaciones en la calle fueron las que lograron posicionar las demandas estudiantiles y ciudadanas.

Hoy día una toma también puede ser digital, y genera alto impacto mediático, sin embargo nunca tendrá los mismos efectos sobre las personas o sobre un sistema. Sì creo que hay que tomarse todos los espacios existentes y fusionarlos.

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